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Alimentarse en exámenes

Hay que intertar llevar un menú equilibrado. No consumas habitualmente comidas de preparación rápida o fast-food (pizzas, bocatas, hamburguesas y otras frituras), generalmente más grasas, calóricas y con mayor dificultad para digerir, que las comidas convencionales.

Más bien, aprende a planificar el menú de cada día correctamente, con el fin de conseguir un equilibrio nutritivo:

Primeros platos: Las ensaladas o las verduras como primer plato o guarnición del segundo no deben faltar de las comidas principales. Las verduras aportan potasio, magnesio, ácido fólico y fibra (entre otras funciones, ayuda a regular el tránsito intestinal). Lo ideal es comprarlas frescas, pero también hay verduras ultracongeladas o ensaladas preparadas de buena calidad nutritiva e higiénica.
Alterna el primer plato con arroz, pasta, legumbre o patata. Son alimentos ricos en hidratos de carbono y proteína vegetal. Si son integrales son más nutritivos.

Segundo plato: carne o pescado (al menos 4 veces a la semana) y huevos (no más de 6 unidades semanales). Son la fuente principal de proteína de buena calidad, hierro fácilmente aprovechable por el organismo, zinc, fósforo, vitamina A (yema de huevo y pescados grasos), vitamina B12, piridoxina, niacina y tiamina (implicados en el funcionamiento del sistema nervioso).

Postre: inclínate por la fruta fresca. Al menos 2 piezas al día y que una de ellas sea rica en vitamina C (cítricos, kiwi, fresas, melón...).


RECUERDA QUE...

- La única forma de rendir al máximo es mantener el cuerpo y la mente bien descansados. No lo olvides. Para ello, es necesario dormir un mínimo de horas. En caso de dificultad para conciliar el sueño se puede recurrir a infusiones relajantes (azahar, hierba luisa, melisa, espino blanco, lúpulo, hipérico, verbena, tila...) o un vaso de leche caliente con miel antes de acostarse.

- No está justificado realizar dietas sin criterio médico ni nutricional, ya que pueden provocar mareos o lipotimias, cansancio, irritabilidad, alteraciones en el sueño, depresión etc.; repercutiendo negativamente sobre la salud y la capacidad intelectual.

(Fte: www.consumer.es)

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